domingo, 19 de diciembre de 2010

La aspiradora

Menudo susto nos hemos llevado esta mañana. Fer ha sacado un robot enorme y ruidoso que nos perseguía por todas partes. Ha revisado toda la casa como buscando algo con ese tubo negro. No sabemos si lo habrá encontrado pero ya ha dejado de incordiarnos. Ahora estamos muy tranquilitas pero todavía no nos asomamos, no sea que venga a por nosotras....

Peach cazando

El viernes hice un experimento consistente en dejar la puerta de la habitación abierta por la noche. Quería saber como reaccionarían las dos preadolescentes al poder acceder a una habitación hasta entonces vetada. Mientras estaba encendida la tele las vi asomarse, olisquear, explorar y tardaron poco en subirse a la cama. Pensé que se enroscarían a mi lado y se dormirían pero eso era mucho suponer, claro.


El que se quedó dormido fui yo y a la mañana siguiente.... no estaban. No había desperfectos. Es como si no hubieran estado. Raro, muy raro.

Zelda acecha
Llegué a la conclusión de que se estaban "civilizando" así que el sábado repetí la operación. Ya era terreno conocido y claro, había que explorar más. Las notaba pegar saltos en la cama, corretear de un lado a otro, buscar huecos, peinarme y subirse a la mesilla pero las dejé hacer y me dormí. A una hora indecente (pongamos las 3 de la mañana) me despertó un golpe. Algo había ido al suelo. Me volví a dormir. Pasado otro rato me volví a despertar. Algo peludo estaba al lado de la pierna, bajo el edredón. La saqué y seguí durmiendo. Serían las 7 cuando me desperté de nuevo. Otra vez "algo" estaba durmiendo al lado de mi muslo izquierdo. Repito la operación de meter la mano bajo el edredón y sacar "eso". A las 9 y media me levanté y ya no estaban.

Las dos dando cuenta del plumero

Recuento de fechorías nocturnas: las gafas y el despertador en el suelo, desparramado y sin pilas, un par de cordones de los zapatos hechos cachitos, algunos de los cuales encontré en el salón y yo con sueño como si me hubiera pasado la noche de farra tras despertarme 3 o 4 veces a lo largo de la noche. Conclusión: el dormitorio vuelve a ser zona vetada.


Hoy he pasado la aspiradora por toda la casa y ha sido curioso verlas primero correr como si las persiguiera el mismísimo diablo y luego "desaparecer" para recuperarse del susto. Todavía no han dado señales de vida...

2 comentarios:

Unknown dijo...

Yo tengo alguno que caza la aspiradora.

Las gafas las meto en un cajón. Y las cosas más o menos las respetan. Una vez que se acostumbran a un cuarto, saben que se cae y que no, y ya no tiran las cosas (excepto cuando las quieren para jugar).

Es mejor que conozcan el dormitorio en horas de no dormir, así a la hora de dormir exploran menos jejeje

Rebeca dijo...

Jo, qué grandotas están!!!

Respecto a la aspiradora, hay gatos para todos los gustos.
Mi Boque era a prueba de bombas. Nada lo asustaba.

En cuanto a lo de cerrar la puerta... no sabes lo que te pierdes!
Con lo maravilloso que es dormir con una bola de pelo junto a tus pies... :-)

Como dice María, lo mejor es que investiguen por el día y así por la noche, investigan menos y duermen!