Tal como me recomendaron en Madrid Felina, voy a proceder a la esterilización de las dos gatas. Creo que ya han pasado su primer celo y digo creo porque seguro, lo que se dice seguro, no estoy. He visto a ambas ponerse "plastas", restregarse, ofrecer el culo como si fuera una diana y lamerse entre ellas aunque maullar no han maullado demasiado... o yo no las he oído. Mi experiencia en "celos" se reduce a los que profesan las "gatas" de dos patas y creo que no tienen mucho que ver :P
El próximo 19 de agosto las operan y el mismo día, pasadas unas horas, me las traigo de nuevo a casa para tenerlas vigiladas el fin de semana. Al final las voy a llevar a la S.P.A.P. que me pilla mucho más cerca de casa y donde tienen en marcha una campaña con precios asequibles, que no está la cosa como para andar derrochando y al tratarse de dos el desembolso es considerable.
Las pequeñajas ya no lo son tanto. Peach parece cada vez más una leoncilla, con mucho pelo en la pechera y la cabeza, chula como ella sola, lista y desobediente. Su deporte favorito es acceder a los lugares donde sabe que no la dejo para salir disparada en cuanto hago acto de presencia. Zelda por su parte se ha quedado un poco más pequeñaja, sobre todo la cabeza y tiene el pelo más fosco posiblemente por rozarse constantemente con los bajos del sillón que, por cierto, han destrozado entre las dos. Lo que más le gusta a la tigrita es estar despanzurrada en algún lugar como los brazos del sillón, lo alto del árbol, la maleta de los CDs... es como una especie de alfombra gatuna. Son muy sociables y las encanta que las rasque el cogote y la tripa cuando el que se espanzurra en el sofá soy yo y se me ponen una a cada lado. Geles se muere de envidia cuando las compara con las suyas que son unas ariscas, jejeje.
Siguen haciendo trastadas de las suyas de vez en cuando. Una reciente fue comerse, literalmente, el cable del sensor de la WII. Para ello tuvieron que acceder a la parte trasera de la tele a través del mueble donde está el bluray y el ampli y tampoco entiendo porqué se comieron ese cable y dejaron aparentemente intactos todos los demás (debe haber dos o tres decenas). Zelda ha desarrollado una curiosa habilidad consistente en autoencerrarse en la bañera, saltando (no me preguntéis como) una mampara de casi dos metros de alto. Puede que escale por algún sitio y salte dentro pero lo que es seguro es que no sabe salir porque ya me la he encontrado dos veces allí lloriqueando. Curiosamente la única vez que las encerré yo en la bañera, porque estaban de obras en casa y era peligroso que andasen sueltas, consiguieron escaparse. Supongo que Peach encontró la manera de abrir la puerta de la mampara....
Otra cosa que no llevan demasiado bien es quedarse solas varios días. Aunque las dejo comida y agua de sobra, las princesitas son muy finas y deben considerar que la arena sin limpiar varios días no es para ellas. En mi última ausencia decidieron que el bidé era un sitio perfecto para hacer sus cosas... y las hicieron bien hechas, varias veces, como con recochineo. Tendré que tenerlo en cuenta y dejar dos areneros por si el motivo fuese escasez de arena limpia.
Para la próxima entrada prometo fotos ;)